Carlos Díaz y las luces del Ajusco
Un fotógrafo mexicano, unas imágenes misteriosas y una pregunta que sigue abierta: ¿qué muestran realmente las fotografías atribuidas a Díaz?
Entre los casos ufológicos mexicanos más comentados está el del fotógrafo Carlos Díaz. Sus imágenes de objetos luminosos se difundieron ampliamente y dieron pie a relatos de encuentros cercanos. Pero fama, testimonio y prueba comprobable son cosas distintas.
El primer encuentro, según el relato atribuido a Díaz
En la versión que Carlos Díaz habría contado al investigador Colin Andrews, todo empezó una mañana de enero de 1981. Había llegado al Ajusco para fotografiar el amanecer como parte de un encargo y esperaba a un periodista con quien se reuniría. Mientras permanecía en su automóvil, vio un resplandor amarillo que subía desde el valle. Al principio pensó que podía ser un incendio forestal.
Según ese relato, la luz se definió como un objeto grande, ovalado y anaranjado, que pareció acercarse hasta quedar a unos treinta metros del frente del auto. Díaz tomó su cámara y fotografió lo que veía. Después, dijo que el vehículo comenzó a sacudirse; salió y alcanzó a tomar un par de fotografías más antes de que el objeto ascendiera rápidamente y desapareciera en el cielo.
La historia no termina ahí. En otra narración favorable al caso, publicada por Contactados del Mundo, Díaz habría regresado varias veces al Ajusco y describió otro episodio el 23 de marzo de ese año: recordó una luz naranja entre la niebla y la lluvia, y afirmó que perdió el conocimiento. Al despertar, ya de noche, el objeto no estaba y su ropa estaba seca pese al aguacero. Es un pasaje extraordinario de su testimonio, no un hecho corroborado por evidencia independiente.
Más adelante, las versiones sitúan nuevos avistamientos cerca de su casa en Tepoztlán. Díaz sostuvo que pudo fotografiar y grabar objetos luminosos en distintas ocasiones; algunos relatos posteriores también recogen afirmaciones de contacto con sus ocupantes. La fecha y la secuencia de los primeros episodios cambian entre las fuentes, así que conviene distinguir el núcleo del relato de los detalles que cada narrador añade.
El lugar del relato
Estas son fotografías reales del Ajusco con licencia CC0. Muestran el paisaje de la zona, pero no el punto exacto del supuesto encuentro ni el objeto que Díaz describió.


Las fotos: lo que podemos afirmar con cuidado
Existen páginas y publicaciones que presentan fotografías como obra de Díaz. Algunas fuentes favorables al caso afirman que las imágenes fueron examinadas y que no se encontró una explicación convencional. Para evaluar esa conclusión hacen falta los negativos originales, datos de cámara, cadena de custodia, informes completos y métodos reproducibles; no basta con que una página resuma el resultado.
También hay publicaciones ufológicas críticas que cuestionan cómo se construyó y difundió la historia. Eso no demuestra por sí solo que cada imagen sea falsa: señala que la evidencia y sus interpretaciones siguen siendo debatidas.
La entrevista de Fepo
En esta entrevista de Expediente No Humano, Carlos Díaz cuenta su versión del caso y muestra imágenes atribuidas a sus avistamientos. Las fotografías aparecen como parte del video original; su presencia aquí no implica una verificación independiente de lo que muestran.
Qué sabemos y qué permanece abierto
Documentable
El caso de Carlos Díaz y fotografías atribuidas a él aparecen en publicaciones ufológicas que pueden consultarse y comparar.
Por verificar
La procedencia de cada imagen, sus originales y la independencia de los análisis técnicos requieren fuentes primarias accesibles.
Sin conclusión probada
Que las imágenes muestren una nave extraterrestre o confirmen contacto no queda demostrado solo por la fotografía o el testimonio.
Consulta las fuentes y mira las imágenes atribuidas
Para no republicar fotografías de terceros sin permiso, aquí enlazamos a las páginas que las presentan. Revisa quién las publica, qué documentación ofrece y si permite acceder a los originales.
La mejor forma de acercarse a un misterio es conservar la curiosidad y, al mismo tiempo, preguntar de dónde viene cada imagen y cómo podría comprobarse.